O mejor, ¿por qué perder tiempo buscando de nuevo algo que ya habíamos encontrado antes?

Tu blog no es suficiente

Los que trabajamos en alguna rama de IT, prácticamente todos los días, tenemos esa clase de preguntas que Informes20 no puede contestar:

¿Cómo se hacía en Linux para que un proceso se ejecute al iniciar el sistema? ¿Qué fue lo que hice aquella vez para solucionar este problema con las librerías de Java? ¿Qué parte del registro de Windows había que tocar para cambiar el nombre de la carpeta de usuario?

Tu cerebro no es bueno en eso

Por supuesto que el Informes20 de hoy es Google, y que Google sí puede contestar estas preguntas.

¿Pero por qué perder tiempo buscando de nuevo algo que ya habíamos encontrado antes? ¿No nos haríamos un favor a nosotros mismos si registráramos en un sólo lugar todo nuevo conocimiento que se nos cruza por delante?

Si tu trabajo (o hobbie) es ser informático (ya sea programador, administrador de sistemas, diseñador web, etc.), sabés que todo lo que hay para aprender dentro de tu campo de experiencia es prácticamente infinito, inabarcable. Cuánto más si considerás lo que hay por fuera de tus dominios. Y aún eso que está por fuera de tus dominios, en algún punto vas a necesitar manejarlo. O sino, ¿a qué programador no le ha tocado instalar librerías desde la linea de comandos? ¿O qué sysadmin no ha tenido alguna vez programar en un lenguaje desconocido? Todos manejamos, en base diaria, una cantidad de conocimiento inabarcable para la mente humana.

Hace unos meses me tocó asistir a una charla para emprendedores que dio Ana Spósito en Espacio Serratosa y ahí escuché una frase sobre la forma en que gestionamos nuestra lista de tareas pendientes que, irónicamente, no pude olvidarme: “nuestros cerebros son buenos generando ideas, pero no tanto recordando cosas”. Así que su sugerencia fue que anotemos y organicemos absolutamente todo lo que tengamos pendiente hacer mejor nuestro trabajo.

Lo mismo aplica para todo lo que aprendemos diariamente. De repente nos enfrentamos a un determinado problema: lo estudiamos, le buscamos la vuelta, googleamos un buen rato y probamos distintas soluciones hasta que por fin damos en la tecla. Pero una vez superado el inconveniente, si te he visto no me acuerdo. ¿Y qué pasa cuando un tiempo después se nos presenta de nuevo? Lo inevitable. Volvemos a repetir el proceso, lamentando no haber tomado nota la vez anterior.

“Pero yo escribo en mi blog”

Todo esto se puede evitar de una forma muy fácil: registrar todo lo que aprendemos. Sí, todo. Cada línea de comando. Cada vuelta de tuerca. Cada tornillo que ajustamos. Todas y cada una de las artimañas que esconde nuestra profesión correspondientemente documentada para su posterior consulta.

“Bueno -me dirá alguno-, para eso me hice un blog”. A lo que yo sacudiría la cabeza lentamente y le contestaría con mansa y fingida sabiduría ancestral: “eso no es suficientemente bueno, mi pequeño saltamontes”. Escribir en un blog es bueno para una cosa y sólo una: comunicar. Acá yo estoy hablando de algo mucho más básico y práctico que comunicar. Hablo de registrar, documentar.

En la comunicación no sólo se presta atención al contenido, sino también a la forma. Nadie quiere que su blog sea un plomo que espante a los lectores, y por lo tanto se gasta tiempo y energía en embellecer el discurso y las formas. Si mañana encuentro que mi problema con las dichosas librerías de Java se resuelve en dos patadas cambiando un guión por un punto en el nombre de un archivo (como me pasó una vez), no me voy a sentir inclinado a escribir un bonito post sobre mi hallazgo, porque voy a pensar que no vale la pena hacer que mis lectores se gasten en leer sobre un problema tan básico, ¿o no? Y de esa forma el nuevo conocimiento, esa mínima vuelta de tuerca que hace que todo funcione como debería, queda condenado al olvido en algún rincón de mi cerebro.

Así que hay que buscar una solución más inmediata. Una en la que pueda escribir esto nuevo que acabo de descubrir, sin que me importe el cómo, la forma, o que quede “lindo” para el ojo. ¿Un archivo de block de notas? Muy desorganizado. ¿Un cuaderno donde escribir a mano? Aunque me gustan las soluciones analógicas, en este caso necesitamos poder consultar y encontrar rápidamente, así que no.

¿Y una especie de wikipedia personal? ¡Ahá! Creo que dimos en el clavo.

Quizás no todo el mundo lo sepa, pero Wikipedia ofrece para todo el que lo quiera descargar, gratis, el mismo software se utiliza en Wikipedia.org, el cual se puede conseguir acá: www.mediawiki.org

Es relativamente fácil de instalar, y uno vez logrado, tenemos una Wiki personal que podemos llenar con todo lo que queramos o necesitemos.

Predicando con el ejemplo

Yo desde hace un tiempo tengo mi propia Wiki donde voy poniendo todo lo que aprendo. En un principio sólo podía acceder a ella localmente desde mi PC. Pero después de un tiempo me pareció bueno hacerla pública, en un subdominio dentro de mi web personal, y eso por dos motivos. Primero, poder acceder a ella desde cualquier lugar (por ejemplo en mi trabajo, donde no tengo mi PC). Pero también para abrir la cancha, y que todo aquel que quiera consultarla, pueda hacerlo. Es más. Si se quiere, la gente podría registrarse como en cualquier web pública y empezar a aportar también, porque quizás no todo el mundo tiene el tiempo o las ganas de armarse su propio lugar de documentación.

Pueden visitarla acá: Ir a mi Wiki

De momento el contenido es muy poco, pero pretendo mantenerme constante subiendo todo lo que aprendo día a día, haciéndola así cada vez más útil, primero para mí mismo y después para todo el que le sirva.

Otros buenos ejemplos

En mi deambular por internet he visto que otras personas con muchísimo más conocimiento y experiencia que yo han adoptado esta buena práctica, he incluso la han llevado mucho más allá.

Un buen ejemplo de esto es la web de un consultor económico que dedica su web a documentar y enseñar sobre diversas tecnologías. Esta web no es exactamente una Wiki (más bien tiene el formato clásico de un blog) pero la idea es la misma. Yo la consulto bastante seguido y me ha dado más de una alegría en momentos de ignorancia supina:

Alvin Alexander

Otro buen ejemplo es esta web (ésta sí es una Wiki) que encontré más recientemente. Aún no la he recorrido mucho pero tiene cosas interesantes a primera vista:

Noah’s Neurosphere

Y por último, otra al estilo blog, pero igual de interesante que el resto:

Life of a Computer Scientist

Conclusión

No importa cuántos años de lleves en el campo de la informática. Siempre va a haber cosas que aprender, y esas cosas tienden a perderse en un agujero negro a menos que las documentes.

¿Por qué empezar ya mismo a hacerlo? Porque cuanto antes empieces, menos vas a tener que lamentarte luego de las cosas que se te olvidaron en el camino.